No parezcas un perfil de LinkedIn que es un currículum de los 90
Hace unos meses hablé con la socia de una consultora financiera. Quince años de trayectoria. Clientes que llevan una década con ella. Resultados que cualquier agencia mataría por enseñar.
Entré en su LinkedIn antes de la llamada.
Y no vi nada de eso.
Vi un titular que decía «Socia en [Consultora]». Una foto de photocall de hace seis años. Un extracto de tres líneas hablando de su formación. Cero casos. Cero prueba de que esa persona sabe lo que dice saber.
Si yo, que sabía quién era y qué había conseguido, dudé un segundo al leer su perfil, imagina lo que hace un cliente que no la conoce de nada.
Esto pasa constantemente en consultoría. Y tiene una explicación.

Sonar serio en LinkedIn no mejorará tu perfil
Sonáis serios en LinkedIn porque os han enseñado que la seriedad se demuestra siendo formales. Y os equivocáis de sitio: la formalidad no genera confianza, la genera la prueba. Un cliente que contrata a un despacho legal, a una consultora de RRHH o a un asesor financiero no está comprando un servicio abstracto. Está comprando la tranquilidad de que esa persona ha resuelto antes el mismo problema que él tiene ahora.
Y esa tranquilidad no se transmite con un cargo bien puesto. Se transmite con evidencia.
Aquí está el problema de fondo: la mayoría de consultoras confunde «sonar profesional» con «sonar invisible». Escriben para no equivocarse, no para conectar. Escogen la palabra más neutra en vez de la más honesta. Y el resultado es un perfil que no ofende a nadie, pero tampoco convence a nadie.
He revisado más de doscientos perfiles de profesionales que forman parte de despachos, consultoras y firmas de servicios. El patrón se repite con una precisión casi aburrida: perfiles técnicamente correctos, comercialmente mudos.
Voy a dejarte el sistema exacto que uso cuando reviso un perfil de consultoría en LinkedIn.
Diez puntos. No son opinión mía suelta, es el mismo checklist que aplico con clientes reales antes de tocar una sola línea de su perfil.
10 puntos a revisar en tu perfil de LinkedIn
1. La foto no puede ser de photocall corporativo. Traje, fondo institucional, sonrisa forzada de convención. Esa foto dice «empleado», no «experto». Necesitas una foto donde se te vea a ti, con luz natural, sin logotipos detrás, con una mirada que sostenga la cámara. No hace falta un estudio profesional. Hace falta que parezca que hay una persona ahí, no un cargo.
2. El titular tiene que decir a quién ayudas, no solo qué eres. «Socia en Despacho X» no le dice nada a nadie que no te conozca ya. «Ayudo a pymes familiares a resolver su sucesión sin romper la relación entre hermanos» sí lo hace. El titular es el único texto que aparece en cada comentario, cada like, cada búsqueda. Si ahí no hay una promesa concreta, pierdes la mitad de las oportunidades antes de que nadie entre a tu perfil de LinkedIn.
3. El extracto empieza con el problema del cliente, no con tu trayectoria. Esto es lo que más cuesta cambiar en LinkedIn. Estáis entrenados para empezar por vuestra formación, vuestros años de experiencia, vuestro máster. Y eso es exactamente lo que menos le importa a quien está leyendo con un problema encima. Empieza por la situación que vive tu cliente ideal. Después, y solo después, cuenta por qué tú eres quien puede resolverla.
4. Hay al menos un caso real, aunque sea pequeño. No necesitas el cliente más grande de tu carrera. Necesitas uno que se pueda contar con cifras o con un antes/después claro. «Reduje el riesgo fiscal de una pyme familiar en su proceso de sucesión, evitando una contingencia de seis cifras» pesa mil veces más que «Especialista en fiscalidad y sucesiones». La prueba concreta siempre gana a la etiqueta genérica.
5. La experiencia no tiene fechas que se solapan ni bloques confusos. Esto parece menor y no lo es en LinkedIn. Un cliente que entra a validarte antes de una reunión y encuentra fechas que no cuadran, cargos duplicados o bloques sin explicar, no piensa «es un descuido». Piensa «si no cuida esto, qué más habrá dejado suelto». La experiencia ordenada es la primera prueba de rigor, antes de que hables tú.
6. Las recomendaciones son de clientes, no de compañeros de profesión. Una recomendación de otro abogado, otro consultor o tu antiguo jefe dice que caes bien en el gremio. Una recomendación de un cliente real dice que resuelves problemas reales. Pide recomendaciones en LinkedIn a las personas que pagaron por tu trabajo, no a las que trabajaron contigo.
7. Las publicaciones hablan de casos y aprendizajes, no de teoría genérica. «La importancia de una buena planificación fiscal» no le enseña nada a nadie. «Esto fue lo que le pasó a un cliente que no planificó su sucesión a tiempo» sí. La diferencia entre sonar experto y sonar de manual está exactamente ahí: en si cuentas lo que sabes o lo que has vivido.
8. Los destacados llevan algo que se pueda consumir, no solo enlaces sueltos. Un PDF con una guía breve, un artículo propio, un caso documentado. Algo que un cliente potencial pueda abrir, leer en cinco minutos y salir pensando «esta persona sabe de lo que habla». Un enlace a la web de la firma no cumple esa función. Es información, no es prueba en LinkedIn.
9. Hay actividad reciente comentando en tu sector, no solo publicando lo tuyo. Un perfil que solo publica y nunca comenta parece un escaparate. Un perfil que además participa en conversaciones de su sector parece una persona presente, con criterio, con opinión propia. Esto también alimenta directamente el alcance de lo que tú publicas, así que no es solo una cuestión de imagen.
10. El contacto es claro y dice para qué se puede escribir. «Contáctame» no dice nada. «Escríbeme si estás valorando una sucesión familiar y quieres una primera valoración sin compromiso» sí lo dice. La gente no escribe a perfiles donde no sabe qué va a pasar después de enviar el mensaje.
Ninguno de estos diez puntos para LinkedIn exige rehacer tu carrera ni inventarte un caso que no existe.
Exige mirar lo que ya tienes y contarlo con la misma seriedad con la que lo trabajas para tus clientes.
La consultora de la que te hablaba al principio tenía quince años de casos reales guardados en la cabeza y ninguno en su perfil.
No le faltaba autoridad en LinkedIn. Le faltaba mostrarla donde alguien pudiera encontrarla antes de la primera llamada.
Eso es lo que separa a una consultora que genera confianza desde el primer vistazo de una que tiene que ganársela entera en la reunión.

¿Cuántos de estos diez puntos cumple tu perfil ahora mismo? Cuéntamelo en comentarios, te digo cuál sería el primero que yo tocaría.
Si te interesa este tipo de contenido, sígueme para no perderte los próximos. Escríbeme si quieres mejorar tu estrategia y atraer a tus clientes ideales con contenido auténtico.
Despega con Fernando
un viaje increible
Error: Formulario de contacto no encontrado.
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